
Mantener a las personas calientes en días fríos y húmedos
¿Alguna vez has entrado en un vestuario o en una zona de espera en pleno invierno? Suele ser un lugar horrible: frío, húmedo, y ese tipo de frío que penetra hasta los huesos.
Para solucionar este problema, utilizamos lámparas de onda corta infrarroja. La mayoría de los calentadores intentan calentar el aire, pero eso no sirve de nada cuando sopla viento o hay corrientes de aire en la habitación. En cambio, estas lámparas irradian calor directamente hacia la persona. Es como estar bajo la luz del sol en un día frío: en un segundo estás temblando, y al siguiente ya te sientes cálido.
Lidiar con la humedad
El agua y la electricidad no se llevan bien. En un vestuario o en un patio, siempre hay humedad por todas partes. Por eso, utilizamos dispositivos con clasificación IP66.
En términos sencillos, eso significa que el dispositivo está bien sellado. Utilizamos juntas resistentes y conexiones para cables bien selladas, para que el polvo y las gotas de agua a alta presión no puedan entrar. Sin esa protección, podrían ocurrir cortocircuitos o los elementos calefactores se oxidarían rápidamente. Para mantener todo ligero pero resistente, envolvemos todo en aluminio recubierto con polvo. No se oxida y además no añade mucho peso.
Calor que realmente funciona
Lo mejor de las lámparas de onda corta infrarroja es que no necesitan “calentarse” antes de funcionar. Basta con encenderlas, y ya están listas para funcionar al máximo.
Utilizamos una alta potencia en estas lámparas, porque sabemos que a menudo se usan para calentar a personas que llevan ropa húmeda. Se necesita ese calor para que penetre en la tela y sea efectivo.
Pero hay que tener cuidado con la ubicación de las lámparas. Si están demasiado bajas, parece que uno está demasiado cerca de una fogata: demasiado calor. Si están demasiado altas, se pierde esa sensación de calidez inmediata. Generalmente, calculamos la distancia adecuada según la potencia de la lámpara, para que funcione perfectamente.
La realidad eléctrica
Aquí está el problema: estas lámparas consumen mucha energía. No puedes simplemente conectarlas a un enchufe estándar y esperar lo mejor. El interruptor se apagará en cuanto llegue el momento más crítico del invierno. Se necesita un circuito dedicado y un panel capaz de manejar esa carga.
Hemos hecho que las conexiones sean fáciles de realizar, para ahorrar tiempo al electricista. Pero la infraestructura eléctrica del edificio debe estar preparada para soportar esa carga. Es un poco más trabajo al principio, pero es la única forma de asegurarse de que el calor siga funcionando cuando más se necesita.