
Detener el frío en las zonas al aire libre
¿Alguna vez has entrado en un vestuario o en un pasillo y has sentido ese viento helado? Eso ocurre porque estos lugares suelen tener techos altos y puertas que se abren constantemente.
La mayoría de las personas intentan solucionar esto con calentadores convencionales, pero estos solo sirven para calentar el aire. En una habitación donde hay corrientes de aire, ese aire caliente simplemente asciende hasta el techo o se escapa por la puerta. Es una pérdida de dinero.
Nosotros hacemos las cosas de manera diferente. Instalamos calentadores de infrarrojos en el techo, de modo que no necesitamos calentar el aire. En lugar de eso, emiten energía directamente hacia las personas y los objetos que están abajo.
Calor que llega al instante
Utilizamos radiación de ondas cortas. La ventaja es que esta radiación no se preocupa por si el aire está muy frío. Viaja a través del espacio y se convierte en calor en cuanto toca al cuerpo humano.
Es una sensación maravillosa. Basta con ponerse debajo de la lámpara y, ¡listo! Se está caliente. No hay necesidad de esperar a que la habitación se caliente. Hemos ajustado los elementos para que alcancen su temperatura máxima en cuestión de segundos.
El corazón del sistema
En su interior, utilizamos tubos halógenos de cuarzo de alta potencia. Los envolvemos en cuarzo reforzado para evitar que se dañen cuando la intensidad del calor aumenta. Para asegurarnos de que el calor llegue realmente hacia abajo (y no solo queme el techo), utilizamos reflectores de aluminio pulido o recubiertos de oro para focalizar el haz de luz.
Es necesario elegir la potencia adecuada según la altura del techo. Cuanta más potencia, más calor, pero también más reflexión de la luz.
Si vas a instalar estos dispositivos en un lugar donde la estética es importante, avísanos. Podemos añadir lentes difusores o recubrimientos especiales. Así, se elimina esa luz deslumbrante, pero se mantiene todo el calor.
Cómo hacer que funcione (y mantenerlo así)
Un consejo: asigna un circuito dedicado a estos dispositivos. Cuando se encienden todas las lámparas de infrarrojos, consumen mucha energía. Utilizamos conectores resistentes, ya que los económicos tienden a dañarse con el tiempo. No queremos eso.
En cuanto al mantenimiento, es bastante sencillo. Solo hay que mantener limpios los reflectores. Si se acumula polvo en ellos, la eficiencia disminuye entre un 10 y un 15%. Basta con limpiarlos rápidamente. Y si un tubo se daña, basta con reemplazarlo por uno nuevo. Muy simple.